Con planta de areca para contribuir al cuidado del ambiente y los recursos naturales del territorio. 
Con planta de areca para contribuir al cuidado del ambiente y los recursos naturales del territorio. 
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Juan Pablo Mercado

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Decenas de feligreses se unen para celebrar la vida con el Domingo de Ramos en la Catedral

La Semana Santa arrancó con la procesión y unción de las plantas conmemorando la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén. 

La fe y la devoción se mostraron en todo su esplendor este Domingo de Ramos, inicio de la Semana Santa, en la Catedral Metropolitana María Reina de Barranquilla.

Decenas de feligreses se unieron para celebrar la vida y conmemorar la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén con la tradicional procesión y unción de la planta, ya no de cera, sino de areca, para contribuir al cuidado del ambiente y los recursos naturales del territorio. 

Los feligreses en la Catedral de Barranquilla.

El Monseñor Edgar Mejía, obispo auxiliar de Barranquilla, fue el encargado de dirigir el momento litúrgico que inició en la Plaza de La Paz en recorrido hacia la Catedral. 

Mientras el incienso se esparcía y diluía en el aire, el obispo bendijo con agua bendita cada planta que fue alzada por los feligreses en honor a la vida y el amor en Jesucristo. 

Imagen de Jesús en la cruz.

Entretanto, el Padre Álvaro García, párroco de la Catedral, entregó un mensaje espiritual y de reflexión sobre el comportamiento humano. 

Manifestó que no solo basta con celebrar o aparentar fe, sino que hay que vivirla con acciones, respeto por la vida y coherencia en el comportamiento.

Señaló, en medio de sus palabras, que el uso de plantas el Domingo de Ramos no debe ser pasajero, por lo que invitó a cuidarlas y sembrarlas, como símbolo de respetar y prolongar la vida.

Devoción y espiritualidad en el Domingo de Ramos.

“Por eso llevamos las plantas, que ojalá no se sequen, porque la gente pelea por una matica y después no le echa ni una lágrima. Esa plantica hay que sembrarla para prolongar la vida”, mencionó.

El párroco también hizo énfasis en el actuar del hombre. Sostuvo que hay que ser coherentes y actuar con bien en todo momento, no cambiar para hacer daño y ser mejor persona cada día, no solo por apariencia. 

Hizo una reflexión sobre los cambios, no simplemente el físico que es en relación a la edad, sino aquellos que son los cambios conscientes del ser humano. 

Un Domingo de Ramos multitudinario en Barranquilla.

“Hay cambios que son más preocupantes: los cambios conscientes. Es la misma gente que levantó las planticas para recibir a Jesús, la que después señala con el dedo acusador. Esa misma mano que levantó la rama es la que luego acusa (…) ojalá nosotros seamos siempre los mismos, pero para bien. Porque eso es algo que nos pasa mucho y también es una de las cosas que más nos critican”, agregó. 

Los fieles creyentes y los máximos representantes de la iglesia siguieron el curso de la ceremonia, con la procesión hasta la Catedral para celebrar la misa conmemorativa del Domingo de Ramos.

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